LA CTA DE PATAGONES BUSCA QUE EL SERVICIO DE CUIDADO DE PERSONAS SEA UNA ACTIVIDAD PRODUCTIVA CON ESPACIOS DE ATENCIÓN DIGNOS

En el Centro de Formación Profesional de la CTA de Carmen de Patagones acaba de recibirse el segundo grupo de cuidadores de personas con certificación del Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires. Las 22 egresadas se vincularán con las 500 familias de los barrios que construyen los sindicatos para conocer las necesidades de atención de niños, niñas, personas discapacitadas y adultos mayores, con la idea de vincular necesidades en ese entorno. El curso se lleva adelante gracias al esfuerzo de instructores y de la organización, dado que desde hace un año y medio el centro tiene frenado el nombramiento de directivos.

“Pensar la economía como la búsqueda de modos de organización de la sociedad para resolver las necesidades de las personas, nos permite entender al cuidado de personas como actividad productiva que debe ser reconocida por la sociedad y el estado”, señala Nicolás García, secretario general de la CTA Patagones e Instructor a cargo del CFP. “Queremos instalar en la agenda local el problema del cuidado de personas garantizando condiciones dignas de quienes necesitan esos cuidados: niñas y niños, adultos mayores, personas con discapacidad. Pero el desafío también es garantizar condiciones dignas para quienes trabajan cuidando, cobren o no por eso”, argumenta.

En su página web, la CTA de Patagones enfatiza en la búsqueda de “generar redes de organizaciones que se basen en una economía que no esté guiada por la lógica del lucro sino que permita resolver las necesidades de las personas”. Y ejemplifica con tres de las áreas en las que desarrolla su actividad:

. No es lo mismo construir viviendas para hacer negocios inmobiliarios que construirlas para vivir.
. No es lo mismo producir granos solo para enriquecerse que producir alimentos para que las personas puedan comer y los productores puedan vivir dignamente.
. No es lo mismo abrir un geriátrico en el que se considere el trabajo de cuidadores y cuidadoras como un costo a bajar, a que se generen espacios de cuidado dignos para todos los involucrados.
“En síntesis buscamos organización para que se fortalezcan proyectos que resuelvan necesidades comunitarias y peleamos por un estado que sea facilitador”, concluyen.

Una formación comunitaria

El Centro de Formación Profesional N°403 busca generar espacios de capacitación para los trabajadores que pueden ofrecer bienes y servicios capaces de resolver necesidades comunitarias. La calidad y el trabajo digno, son dos objetivos que persiguen los instructores para vincular a quienes tienen demandas concretas con quienes se ofrecen para resolverlas “fomentando que ambos proyectos sean colectivos”, subrayan.

Así es que como parte de la propuesta de formación, las cuidadoras y cuidadores del CFP se relacionan con practicantes de Trabajo Social del Instituto Superior de Formación Docente ISDF 25, articularán un trabajo conjunto para relevar las demandas de cuidado de personas de las familias que habitan los tres barrios construidos por el sindicato y en las que habitarán los otros dos barrios a construir. “Queremos vincular esa demanda comunitaria con el grupo de cuidadoras que egresan del Centro de Formación Profesional de la CTA. Pensar dispositivos comunitarios de cuidado que complementen lo que hace la familia y la escuela”, explica García.

Desde hace tres décadas, la CTA local organiza un espacio de trabajo y de experiencias piloto sumamente interesante. Entre esas actividades se destaca la construcción de tres barrios y la puesta en marcha de otros dos, que albergarán a un total de 500 familias, una cifra nada despreciable para una ciudad que en el último censo de 2010 registró 20 mil habitantes.

En el CFP también se busca la capacitación en bioconstrucción para cualquier interesado, pero especialmente para las personas inscriptas en el registro del plan Un Lote, Una Vivienda, que otorga terrenos para la construcción. El plan contempla garantizar la provisión de bienes y servicios necesarios para esas construcciones de modo que se produzcan localmente y se desarrolle ese sector en la región. Para la práctica de estas construcciones se construirá un salón comunitario en uno de los barrios.

Estas acciones comunitarias se llevan adelante pese a las dificultades por las que atraviesan los Centros de Formación Profesional en la actualidad, desvalorizados tanto a nivel provincial como nacional. Tal como lo explican los responsables del CFP de Patagones: “Hay muchas expectativas. Ha habido una gran cantidad de inscriptos (todos los cursos están cubiertos y con lista de espera). Esperamos seguir creciendo como escuela y generando una comunidad educativa con pertenencia e integrantes activos. Un último detalle. Desgraciadamente la escuela hace un año funciona sin regente (trámite que debiera haber sido rápido) y persiste por la voluntad de trabajo de sus instructores y la solidaridad y comprensión de los alumnos. Tampoco pudo concretar su independización y, lo que es más delicado, existen versiones fuertes de que en toda la provincia hay intenciones de que Centros como el nuestro pasen a la órbita del Ministerio de trabajo. Esto implicaría poco menos firmar la condena a muerte de centros inclusivos y con riqueza pedagógica”.

Los interesados en conocer más a fondo estas experiencias pueden ingresar en   http://cfpctapatagones.blogspot.com/2018/03/nuestro-proyecto-educativo.html?m=1


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